Google+ Cofradía del Cristo de la Agonía de Lleida - Semana Santa Lleida: Carta semanal del Obispo de Lleida

domingo, 15 de octubre de 2017

Carta semanal del Obispo de Lleida

El viaje del Papa a Colombia
Cada día consumimos tantas noticias que fácilmente unas tapan a otras, olvidándolas con rapidez. No importa que sean impactantes o intrascendentes. Es tal el aluvión de informaciones recibidas que nos cansamos pronto de su lectura o visión. Y nos desentendemos de las mismas. Me gustaría recordar algunas palabras del papa Francisco en su reciente viaje a Colombia. O no tan reciente. Ha pasado poco más de un mes, y seguramente muchos lo han olvidado. Sirvan estas líneas para volver a la actualidad de aquellos días.

No cabe duda de que fue un acontecimiento muy importante para todos los colombianos que acompañaron la presencia del Papa, con oraciones, cantos y testimonios de vida. Escucharon y también hablaron. Tanto el pontífice como el resto de acompañantes nos dieron, con sus palabras, enseñanzas para nuestra propia reflexión. Todos sabéis que Colombia ha sido azotada por enfrentamientos civiles, por el odio de bandos y, lo que es peor, por una guerra interna que dura cincuenta años. Y eso pesa mucho en el corazón de las gentes. Permanece como un poso en los fondos de la sociedad de manera que las relaciones humanas se vuelven refractarias a la justicia y a la fraternidad.
En ese contexto el Papa aceptó el viaje, con sus riesgos y sus dificultades. Lo puso todo en manos de Dios, y se encontró con una mayoría de católicos a los que quiso apelar recordando su fe y su tradición. Seguramente no tenía otro interés que mostrarles, una vez más, las palabras y gestos de Jesucristo que nos narran los evangelios. Deseaba que todos se miraran en el espejo del Señor para volver a las raíces del árbol de la reconciliación, de la paz y del perdón. Según numerosos medios de comunicación social, el resultado del viaje fue un éxito. Los desafíos que tenía por delante fueron superados.
El mundo entero percibió que se había ganado mucho en el camino del entendimiento entre las distintas fuerzas sociales, y eso mismo causó admiración. Muchos ojos volvieron a situarse en la onda de las grandes y valiosas palabras evangélicas, fundamento de una sociedad libre y justa. Es cierto que continúan los puntos negros de la confrontación en otros lugares, pero podemos vislumbrar el camino que conduce a la paz que, aunque a los seres humanos les cueste tanto conseguir, es la aspiración constante de todos los pueblos. No puedo hacer una crónica del viaje, ni resumir el contenido de todas las alocuciones pronunciadas en los distintos encuentros y celebraciones eucarísticas. Me permito recordar algunas frases que nos pueden afectar también a nosotros, como un recordatorio de la acción papal.
Ni siquiera hay espacio para citar su procedencia con exactitud. Son como pinceladas que nos golpean el corazón y nos ayudan a actuar en consecuencia: —«Hay que rechazar la venganza y construir la paz.»
—«El protagonista de la reconciliación es la gente, no una fracción o una élite.»
—«Urge a “que se rechace todo tipo de violencia”. No pierdan la paz por la cizaña.»
—«Todo esfuerzo de paz fracasa sin reconciliación, y ésta no significa legitimar las injusticias.»
—«Es la hora de sanar heridas, de tender puentes, de limar diferencias. Es la hora de desactivar los odios, de renunciar a las venganzas y de abrirse a la convivencia.»
El Papa también se emocionó al escuchar a una mujer, Pastora Mira, a la que la violencia le arrebató la vida de su padre, de su esposo y dos de sus hijos, llegando a cuidar a los asesinos de sus seres queridos. Todo un testimonio de coherencia cristiana y motivo para nuestra reflexión.

† Salvador Giménez Valls Obispo de Lérida