Google+ Cofradía del Cristo de la Agonía de Lleida - Semana Santa Lleida: Pregón de Badía del Vallés a cargo de nuestra Hermana Cofrade Toñy Castillo

miércoles, 19 de abril de 2017

Pregón de Badía del Vallés a cargo de nuestra Hermana Cofrade Toñy Castillo

Toñy Castillo  Hermana Cofrade de la Cofradía del Cristo de la Agonía, da el pregón de Semana Santa en la Cofradía Padre Jesús Nazareno y Ntra.  Sra. de los Dolores de la Ciudad de Badía del Vallès (Barcelona).
Llegar a Badia del Vallès, es llegar a una ciudad donde la hospitalidad y el ambiente de hermandad se puede respirar desde el mismo instante en que recorres sus calles, una preciosa población donde se aprecia el calor de sus gentes.
Badia del Vallès, llamada anteriormente Ciudad Badia, es un municipio de la comarca del Vallès Occidental, en la provincia de Barcelona, comunidad autónoma de Cataluña y entre sus muchos atractivos, está el de tener una Cofradía nacida de la ilusión de personas y el esfuerzo del fervor. En palabras de su Alcaldesa Eva Menor Cantador: La Semana Santa es una festividad religiosa que invita al recogimiento y a la reflexión, pero más allá de las creencias, en nuestro calendario supone un alto en el camino. Unas fechas propicias para exprimir su esencia y encontrar esa capacidad de amar que forma parte del ser humano y ponerla en disposición de los demás…
Como apuntaba Antonio Rodríguez Concejal de Cultura: La Semana Santa en Badia es uno de los actos más celebrados por la ciudadanía, siendo un lugar donde tradición, cultura, emoción y mucho sentimiento se dan cita cada Pascua en la localidad.
Citando a Olga Martín: Florece Badia, entre lirios y claveles, aromas de incienso mecen el aire de pinceladas de diversidad, redobles de tambores y notas de cornetas, ha llegado la primavera. Bullicio, estación que invita a abrir puertas y ventanas, amargura, vigilia, alegría, silencio, cantar de saetas…
Bellas palabras para definir una ciudad y un sentir Las que nos deja Olga Hermana Mayor de la Cofradía Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores.
Al llegar a Badia se podía escuchar la música de la Banda,  que ya preparada, acompañaría  a la ceremonia religiosa   que daría inicio oficial a la Semana Santa.
Pero no iba sola desde Lleida en mi honor de pregonar, me acompañaba: Manuel Ceballos que llevaba la Medalla de su Hermandad del Cristo de los Remedios  y Virgen de la Amargura de Montellano (Sevilla), Mario Palma, Mari Carmen Cazorla y Mireia Palma  en representación de su Cofradía del Cristo de la Agonía y Virgen del Rocio de Lleida.
Nos esperaba en la Iglesia de la Mercè,  Manuel Zamora Expresidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías de la Archidiócesis de Barcelona. Persona de gran importancia en la Semana Santa, no solo en Cataluña, sino de renombre estatal, que fue el encargado de recordarnos el significado de estos días y de presentarme como pregonera, su magisterio mantuvo a los presentes atentos a sus palabras y su mensaje.
Junto a la imagen del Padre Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores aguardaban  el Presidente, Vicepresidenta, Hermana Mayor y un gran número de Hermanos, que hicieron me me sintiera como en casa.
La Iglesia era de grandes dimensiones ya  que acogería a toda la ciudad que junto a hermanos cofrades, y Autoridades, representantes de todas las Instituciones, sociales, administrativas, políticas y seguridad se darían cita en  un acto emotivo, donde las palabras de su sacerdote invitaba a una semana bajo el respeto y la mirada puesta en la universalidad.
Yo miraba asombrada de la gran multitud de personas congregadas, pero especialmente en una treintena de niños costaleros de la Borriquita que atentamente seguían las palabras con ejemplaridad.
Niños entregados debido a la educación de padres y abuelos de esta ciudad que brilla única en cultura, tradición y fe.

La Banda de la Asociación Musical Cabrera d’Anoia, acompañó el acto, un bello acto lugar donde el Presidente de la cofradía José Cruz,  agradecía a todos aquel que colabora sintiéndose orgulloso de su cofradía…
Orgullo sentí el poder por unas horas estar con vosotros, y mi agradecimiento por el Regalo de la Medalla de Cofrade y un precioso cuadro de vuestra Hermandad.
Y cómo no el acto terminó con gran aperitivo de hermandad. GRACIAS por haberme elegido Pregonera.



 Resumen del Pregón 
Como hermana Cofrade es un honor, desde esta Iglesia de la Mercè, el poder  compartir mi devoción  en la  fe   cristiana ustedes.
Mis respetos a los hermanos, (al hablar de hermanos  en evidente mi extensión a hermanas incluyendo a los niños que forman esta hermandad),  representantes de las diversas cofradías, hermano mayor, autoridades y a todas las personas que hoy vivimos bajo la creencia de un mundo donde la palabra de Jesús nos hace de guía,  siendo esta, una manera de ser, y actuar que  tiene su raíz en el sentir más profundo y en la esencia que nos formó como personas.
Una de las manifestaciones más fervorosas en la  España  cristiana es nuestra Semana Santa, entendida como tal, como la conmemoración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret que  precedida  por la antesala cuaresmal, se considera un tiempo de reflexión y de conexión con nuestros valores.
Si hacemos historia…  fue en el concilio de Nicea en el año 325 donde se establece que la Pascua de Resurrección había de ser en domingo, que no había de coincidir con la Pascua Judía, que en un año solo podía celebrarse una pascua, recordemos…
… Que por esa época el año nuevo se iniciaba en el equinoccio primaveral…
Y es aquí hermanos Cofrades,  donde esa luna universal  que emana pueblos y culturas… está presente,  ya que la Pascua de Resurrección es el domingo inmediatamente posterior a la luna llena tras el equinoccio de marzo, pero ello no ocurría antes del 22 de marzo, siendo la fecha límite el 25 de abril como muy tarde…
… Quizás unos de los recuerdos más latentes en mi vida han sido las noches que perdía el reloj del tiempo mirando la luna. La misma luna que una noche ocultó su luz ante la barbarie de los hombres para resucitar ante el manto estelar de lo divino.
La primera luna llena de la primavera en  Badia del Vallès  es la más llena de cuantas  brillan en  la noche del Viernes Santo. Mostrándose inmensa. Probad a verla por la Plaza Mayor, la Avenida de Burgos,  la Vía de la plata… o la Costa Brava… la luna de este Viernes Santo lucirá extraordinariamente bella acompañando a las mujeres que con sus mantillas rezan a la Virgen de los Dolores, y al Padre Jesús Nazareno.
Hoy quisiera  hablaros de una niña llamada Mari, una niña descendiente de una familia andaluza que crecía saboreando una educación llena de brillantes matices, lugar, donde cultura y sentimiento se aliaban dando forma a su personalidad vivaracha.
Desde ese lugar donde la infancia fragua las actitudes y valores, aprendía de su abuelo Manolo, el fervor cristiano, docente de sus ilusiones y enseñanzas hacia ella.
Manolo o Don Manué, como solían llamarle, dependiendo del cometido de sus tareas, guardó siempre, pese haber dejado de joven la ciudad Tarifa, veneración a su Patrona, la Virgen de la Luz.
Pero los recuerdos que guardaba Mari con más esmero estaban relacionados con el Cristo Medinaceli y la Virgen de los Dolores de la Parroquia de San Idelfonso en la Barriada del Príncipe, en la ciudad donde había nacido.
 Su abuelo Manolo, Hermano Mayor de la Cofradía de la Virgen de los Dolores y Cofrade de la Hermandad de la Virgen de África, lucía orgulloso sus medallas, insignias de su fe, así pues, entre santuarios de Pasión y Palios de Claveles, la niña abandonaba su infancia, bajo el cobijo de su adoración Mariana.
 Mary crecía mirando la luna y cada Jueves Santo le parecía que esta se hacía más grande y hermosa.
 Pasó de niña a joven, admirando a su tía Carmela por las obras sociales que  hacía en la parroquia. Es más, hoy a sus 85 años, Carmelita es la encargada de la Catedral de Ceuta y  bien seguro que a estas horas, está en ella engalanando el altar con palmas.
 La familia tiene un gran peso sobre los hijos… aun así… un día Mary  me explicó que hacía años que se había enfadado con Dios con tanta rabia… que dejó de hablarle, de contarle sus secretos y su nombre junto a él dejó de oírse cuando le gritó su renuncia.”
Había silencio y atenta escuché su historia…
No lo quise -añadió Mary-, a la fuerza tuve que marchar de mi ciudad a edad temprana, me vi compartiendo calles y estudios en una población que me  acogió, a pesar de mi rebeldía por desear regresar a mis calles de suelos empedrados.
Me hice mayor entre largos inviernos de nieve y montañas adoptadas y  breves veranos compartiendo la orilla de dos mares. La distancia entre ambas  estaciones  no podía medirse en kilómetros, cuanto más, cuando los retornos en primavera a mi ciudad  nunca fueron posibles.
Fueron muchos los años  en los que no vi  nacer las flores que rodeaban  a los árboles del paseo de la Marina, ni pude acompañar a mis tías y abuela en procesión  con Cristo de Medinaceli.
 Añoraba el compartir  rezos y alabanzas con los miles los fieles que mecen  y gozan la libertad de su devoción allá por su tierra.
 Al comprobar que mi vida se alejaba de mis  tradiciones me prometí que cuando fuera mayor, regresaría a compartir la Semana Santa  con mi  Hermandad, acompañando a la Virgen de los Dolores, ofrendándole todas las primaveras de destierro obligado.
Pero la vida, a veces vive por ti y mi vida estaba lejos de aquellos  que eran mis  nazarenos.
Una y otra vez renacían los naranjos sin que Mari pudiera sentir el olor a azahar al atardecer, y por fin un mes de marzo, fue el azar quien dispuso su  regreso para cumplir con esa ilusión dormida desde su  adolescencia.
Siempre hubo en mi familia una gran fe cristiana -añadió-   mi infancia estaba  repleta de domingos de misa con vestidos confeccionados  por las manos de mi madre y días de escapulario.
Desde niña vivía con Rosa,  mi tía, siendo  la encargada de recordarme que las campanadas avisaban a misa y me ilusionaba  con ser Cofrade y vivir  noches de penitencia dedicadas a  Dios.
Cumplidos los 27 años, llegó la noche soñada. Había regresado a Ceuta: una mantilla negra, y una peina de mi abuela estaban junto a los pendientes que hoy llevo puestos y después de tantos rezos ¡por fin caminaba por las calles de mis anhelos!
Regresé con mi medalla de Cofrade, con  ilusiones de mantilla y  rosario de promesas,  pero esa noche, el levante enfrió mis manos y  pasos entre naranjos y azahares. Esa noche oscura, mientras yo rezaba, el frío helaba la sonrisa de mis horas venideras.
Llegué a casa ilusionada, deseando contar el caminar con mi Hermandad.  Mi tía Rosa,  callada, me escuchaba ayudando a  sacarme la mantilla, el traje  y una vez despojada de mis ornamentos, ella se dejó caer sobre la cama. Rosa,  se durmió ese eterno Jueves Santo viendo  como la Virgen había oído sus rezos.
Yo me rebelé tanto que mi rabia clamó a la vida y decidí  declinar a mi fe. ¡Y juré y juré… a sabiendas que era pecado…! Viendo la luna eterna bajo mis ojos.
 Pero la vida busca aquellos sentimientos que nos formaron como personas… busca en nuestros sustratos   y en nuestras creencias que nos ayudaron a crecer y nuevamente, renacen en nosotros mismos nuestras infancias adormecidas para despertar con más fuerza.
Mari pertenece en la actualidad a tres hermandades al Cristo de la Agonía y Virgen del Rocío De Lleida, a la Hermandad del Cristo de los Remedios (que procesiona acompañado por una imagen de la Moreneta en su canastilla) y Virgen de la Amargura de Montellano Sevilla y a la  Cofradía de la Virgen de la Cabeza. Aunque no debemos olvidar,  que  todas las diversas advocaciones, son las mismas figuras: Jesucristo y María, de este mismo modo, los cristianos somos hermanos en la fe, sin importar nuestros nombres o cultura de origen, con tradiciones y manifestaciones diferentes, en cualquier lugar, somos hermanos en comunión  y devoción. Es por ello que, puedes sentir y  vivir la fe en la Semana Santa en distintos lugares.
Hace casi un año  vi a Mari  convertida en Toñy, -la que hoy os habla-, ataviada de mantilla negra, traje negro y medalla de la Hermandad de la Virgen del Rocío en tierras de Cataluña, paseaba en silencio detrás del Cristo de la Agonía mientras le rezaba:
Hay un Cristo en Lleida.
¡Ay Cristo de mi agonía!
Que al verlo enclavado,
Descolgarlo yo quisiera…
Para hacer que camines a mi lado,
Y así jamás…
Sentir ausencias en días de vela.
Hay un Cristo en Sant Martí,
En una Iglesia entre iglesias,
Que al verlo inmóvil,
Descolgarlo yo quisiera…
Para hacer el bien a los hombres,
Y así jamás…
Sentir el llanto de la pobreza.
Una larga noche de primavera,
Paseando yo por Lleida,
Vi una sombra caminando
Con huellas de clavos
Y el corazón abierto sin tristeza.
Una luna serena me hacía de guía
Paseando yo a su vera,
Vi filas de hombres aclamando
Con huellas de historia
Y amor generoso traspasando puertas.
Una serena noche de primavera
Paseando yo junto a tu iglesia,
Vi mujeres que alababan
Con huellas de penas de antaño
Y el alma envuelta en tu presencia.
Hay un Cristo en Lleida.
¡Ay Cristo de mi agonía!
Qué al verlo enclavado…
Bajarlo yo quisiera
Para hacer que camines a mi lado
Y así jamás…
Sentir ausencias en días de vela.
Hoy Cristo de la agonía.
En tu Iglesia coronando.
Cuando te miro ya no te veo inmóvil,
Ya no deseo que bajes de tu cruz caminando…
Pues tú caminas cada día…
Entre calles y gentes ayudando.
¡Ay Cristo de la Agonía!
¡En Sant Martí postrado!
Pero todos conocemos,
Que en donde estemos…
¡Tú estarás a nuestro lado!
   
Muchos se extrañan al verme, pues desconocen que mis ojos se empañan cuando voy con la Hermandad de romería, desconocen mi respeto y admiración por la Semana Santa, donde en Sevilla cada “Madrugá,“ desde hace ya algunos años, me inclino bajo el paso y el cansancio ilusionado de Nazarenos .
Muchos ignoran  que al ver a la Virgen en su trono, en Andalucía, Ceuta, Cataluña…  en Badia del Vallès  y en cualquier pueblo donde el “sentir aflora”   “me siento cofrade,  romera y Mariana y para  una noche de luna llena quisiera  dejar mi cantar a la virgen de los Dolores de Badia del Vallès.
 
Ntra. Sra. De los Dolores
Caminaba por la almohada  de sus desvelos
Meditando el porqué de su vida.
Mientras las horas pasaban lentas
Esperando de nuevo  el día.
 ****
Había perdido el alma
Esa noche se apagaba su alegría.
Su hijo ya no estaba junto a ella
Al menos… eso creía.
****

Paseaba por la habitación de sus tormentos
Recordando el que había sido su vida.
Mientras clamaba al cielo
Esperando respuestas desconocidas.
****
Había perdido la esperanza
Esa larga noche de agonía.
Su hijo moría a su lado
Al menos… eso creía.
****
Hoy encontré una mujer caminando
Me dijo llamarse María.
Llevaba una túnica blanca
Bordada en tonos lilas.
****
Caminaba junto a mi sendero
Alargó su mano y tomó la mía.
Me preguntó porque estaba triste
Yo añadí que era por la misma vida.
****

Ella me contó que tuvo un hijo
Que se marchó un día.
 Para renacer entre los hombre
Y así calmar la desidia.
****
En su rostro había dulzura
Esa que solo marca la alegría.
 De saber que nadie se va para siempre
Si  “Jesús” forma parte de su vida.
****
Caminando por la almohada  de mis desvelos
Meditando el porqué de mi vida.
Mis  horas pasan lentas
Esperando que amanezca un nuevo  el día.
Que me llene de esperanza
Y de ilusión en el día a día.
Los años avivan la esencia que se halla en nosotros a modo de raíces, siendo esta parte de nuestro ser innato. Siempre recurrimos a nuestra infancia, a nuestros valores, y con el paso del tiempo las señas de identidad afloran como lágrimas enjauladas en túneles de antaño luchando por salir a la luz, deseando hacernos personas capaces de sentir y revivir emociones. Nuestro sentir puede estar adormecido, pero al mínimo ruido de trompetas, se despierta… dedicado al  Padre Jesús Nazareno
 
El silencio mantiene  a la noche serena
 Sólo las estrellas hablan susurrando.
 La luna tomó su capa morena
 Para acompañar a  nazarenos rezando.

****
 Tocan 12 campanadas,
 Como doce puñaladas al viento…
 Hay lágrimas en costaleros,
 Lágrimas, de sufrimiento…
¡Porque son 12 las campanadas
 Que acompaña a nuestro padre Jesús Nazareno!

****
La oscuridad inicia su andadura
 Despeinada  por el viento.
 Las estrellas buscan sus velos
 Entre baúles  al terminar  el invierno.

Madrugada de pasos silenciosos
 De bocas calladas mientras llega el alba.
 De caminos de senderos poco transitados
 De manos sosteniendo  la calma.

****
Larga noche de rezos,
 Silencio roto por el murmullo de un costalero
 Que en cada levantá se inclina aclamando al cielo
 Que el paso de sus años no le impida
 Acompañar a su Padre Jesús  cada año, cada rezo.
****
La luna toma su capa más oscura
 Para acompañar  tanto desconsuelo.
  Se oyen las  12 campanadas
Como doce puñaladas al viento…

Hay lágrimas en costaleros
 Lágrimas de sufrimiento
 ¡Porque son 12 las campanadas
 Que acompañan al Padre Jesús Nazareno!
 ****
Durante toda la noche
 Se vio caminar a un Nazareno.
 Nadie sabía su nombre
 Nadie lo supo cierto.
  Pero dicen que llevaba sus manos tapadas
 Para no mostrar las llagas del sufrimiento.
 Queridos hermanos Cofrades, es bien sabido que pregonar es animar en cualquier empeño y desde la autoridad de hermana vuestra, en la  fe, no debería haber pregón alguno que no lleve implícito el caminar con entusiasmo hacia pasos  del bien común, que anime a la fraternidad y caminar unidos en torno a ella dentro y fuera de la cofradía. Las hermandades son lugares  donde se realiza una gran labor, no solo al venerar una imagen, sino un trabajo silencioso por los demás  y quizás, esa sea una de las principales causas por la cual, nuestra Semana Santa tiene un lugar destacado en la historia, donde hermandades han realizado un trabajo colaborativo no exento de esfuerzos.
 La cofradía de  Padre Jesús de Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores, de Badía del Vallès es joven. Vuestra hermandad  se fundada  en el año 2000 y de no equivocarme hizo en 2001 la primera estación de penitencia con la imagen de Padre Jesús Nazareno y al siguiente en el 2002 ya posesionó  el paso de  palio con la  Virgen de los Dolores,  pero vuestra ilusión no solo no alcanzó su meta sino que años más tarde y como una actividad para los niños nacería  la procesión infantil de la Borriquita el Domingo de Ramos.
Recuerdo una noticia en la cual se hablaba que niños integrantes de la Cofradía Padre Jesús Nazareno y Nuestra Señora de los Dolores de Badia del Vallès en ella alababa  a los niños que habían  ejercido de costaleros en la procesión de la Borriquita, portando el paso hasta la Iglesia de Nuestra Señora de la Mercè, en la cual hoy nos encontramos. Se refería al segundo año consecutivo que  los niños  llevaban  a cuestas el paso que pesa unos 65 kilos aproximadamente.
Algo que corroboró una de ellas, al asegurar que “pesaba un poco”. No obstante, confesó que no le importa aguantar el peso porque así practicaba para cuando pudiera ser costalera de un paso de adultos.
 Por su parte, una pequeña de cinco años señalaba que ella no tenía este problema. Sus palabras fueron  “A mí no me pesa porque yo ni llego”, ¡Qué bonito…! ¡No llegaba… pero ahí estaba… llevando su “Borrriquita…”
Otro de los niños que participaron en la procesión aseguró que además de portar el paso porque le “gusta” lo hacía porque sus padres le dijeron que si sigue así “de mayor” será un buen costalero. Buen costalero, buena persona, en definitiva buen cristiano … seria el deseo de unos padres que bien seguro estarán orgulloso de la educación en valores dada a su hijo, como todos aquellos capaces de demostrar sus creencias y llevarlas con el orgullo de unir tradición y amor a Dios.
 Ya hace años que estos niños soñaban por posesionar la fe inculcada por padres y abuelos, lo que nos da una imagen de personas que no solo ejercen sus valores sino que esta educación se transmite, se vive y forma parte del ideario cristiano y que garantiza el crecimiento y formación de niños, jóvenes y adultos en valores universales. Valores que perduran a través del tiempo. Y desde mi faceta de profesora de niños que pasan malos momentos de salud o asesora de padres y niños con problemas del alma, mi más profunda admiración y respeto por vuestro buen hacer.
Una cofradía joven pero que sobresale al unir fervor y tradición, nacida con cariño y que ha crecido en importancia siendo una referencia en Badía del Vallès, para mostrar el sentir de manera  generosa, Y por ello debéis estar orgullosos y os debe dar ánimos para seguir adelante en esta  primera luna llena de primavera. Porque dicen que la fe mueve montañas. Yo creo que Dios ha de estar en la conciencia de los hombres bajo nombres diferentes y nunca se hace bien a Dios haciendo mal al hombre.
Quizás al salir el Palio de la Virgen de los Dolores y el Padre Jesús Nazareno por estas calles de Badía, sale imagen  y vuestra  ilusión, imagen y vuestros sentimientos y bajo esa luna llena, luna de obras buenas bendiga a todos los nazarenos y hombres y mujeres de fe bajo ese  manto que con amor un día confeccionasteis…
…Y bajo el deseo de que esta semana sea santa en hermandad y amor a los demás que en definitiva es amar a Dios a través del prójimo. Gracias por construir  con vuestra hermandad un trocito de cielo en la tierra.
Gracias hermanos cofrades por hacerme participe y darme la oportunidad de estar esta tarde con todos vosotros en esta semana en la cual se hace santa por recordar el ideario y camino de guía hacia una vida no exenta de sacrificios pero una vida… lugar para caminar hacia el bien, ese bien hacer que fue ejemplo de un Jesús,  su cautiverio y crucifixión por proclamar una nueva sociedad  más justa, un mundo equitativo, un mundo  sin discriminación donde todos tenían cabida, un mundo humano … un mundo en paz …
… Unidos por la hermandad de caminar juntos en la gran fe del respeto a la persona y el amor a los demás,  su fe se denomina  cristianismo, ya que viene de Cristo, de un Jesucristo  valiente  condenado a la peor de las muertes por defender valores y creencias,  pero prueba de ello es su no muerte ya que después de más de 2000 años estamos aquí honrando su obra que perdura siglo a siglo porque su verdad se mantiene intacta.
GRACIAS Hermanos por permitirme compartir esta tarde con vosotros,  aquí en la iglesia de la Mercè y que vuestra fe sigua siendo ejemplo y los niños lleguen a ser costaleros en bondad, en cariño, y construyan junto a todos vosotros un mundo más humano, donde carguemos las cruces repletas de buenas obras y la cofradía crezca en unión, ilusión y la pasión de Cristo sea ejemplo de firmeza, convicción y respeto.
Mi más sincera admiración, y mi más sincero cariño. Gracias y que la gracia de dios nos acompañe en estos días y desde aquí, un gran beso también para  aquellas personas que ya no están entre nosotros pero tal y como hizo Jesús dejaron la semilla y dieron como fruto nuestra fe.
Gracias.