martes, 4 de junio de 2019

Carta semanal del Obispo de Lleida

Los medios de comunicación social
Queridos diocesanos:
Nadie discute la importancia de los medios de comunicación social para informar a la sociedad, para formar a quienes lo deseen y para conformar una opinión pública favorable o adversa ante algún acontecimiento del mundo o del entorno más cercano.
Para quienes utilizamos habitualmente los medios, periodistas, articulistas y colaboradores espontáneos, la importancia es mayor porque confiamos en que su existencia contribuye a una mejor búsqueda de la verdad, a una evidente cohesión social y a participar del derecho fundamental de la ciudadanía a la información. En mi caso agradezco la deferencia de la prensa escrita al publicar semanalmente los comentarios que les hago llegar.

La Iglesia también reconoce y agradece el servicio de los medios de comunicación social para la difusión del Evangelio y para colaborar en el mismo desarrollo social. De hecho ya hace muchos años instituyó una jornada en este sentido. Cada año, coincidiendo con la solemnidad de la Ascensión del Señor con el mandato expreso a los Apóstoles de anunciar a todas las gentes su mensaje, propone un tema, elabora unos materiales de reflexión, el Papa escribe un mensaje, se da a conocer un lema y se resalta la importancia de los medios en nuestro mundo.
El tema de este año tiene que ver con las comunidades y las redes sociales. En la actualidad genera mucha preocupación la existencia de las llamadas redes sociales, el uso universal de las mismas y el abuso en el que pueden incurrir los usuarios. Parece que la prensa escrita y la audiovisual concita una problemática más fácil de controlar y surgen nuevos elementos que provocan mayor inquietud. Está muy extendido el uso de las nuevas tecnologías de la comunicación y tiene una influencia decisiva en el tratamiento de determinadas noticias. Por otra parte, algunos estudios concluyen que circular por las redes acentúa el individualismo, el anonimato y el aislamiento o el repliegue sobre uno mismo olvidando los grandes problemas de los otros.
Para el lema se ha buscado un título de una carta paulina «Somos miembros unos de otros». El objetivo es condensar en una palabra o en una frase el aspecto más esencial del tema escogido. Y a ello conduce el Mensaje que publica el Papa para la ocasión. Nos pide una vez más reflexionar sobre el fundamento y la importancia de nuestro estar-en-relación y a redescubrir el deseo del hombre que no quiere permanecer en su propia soledad.
Se sirve el Papa de la metáfora de la red para recordar otra figura llena de significados, la comunidad. Esta misma, como red solidaria, precisa de la escucha recíproca y del diálogo basado en el uso responsable del lenguaje. Tiene que favorecer el encuentro de los demás huyendo del autoaislamiento. Recuerda los términos del cuerpo y los miembros para significar la comunión y la alteridad. Los cristianos nos reconocemos como miembros de un solo cuerpo del que Cristo es la cabeza. Y los movimientos de un miembro repercuten en el resto. Termina diciendo que queremos una red que abra el camino al diálogo, al encuentro, a la sonrisa, a la caricia; una red hecha no para atrapar, sino para liberar, para custodiar una comunión de personas libres.
 Es un tema que enriquece y amplía horizontes al ser humano al mismo tiempo que preocupa, enmascara la realidad y puede llegar a la angustia.
Con mi bendición y afecto.
† Salvador Giménez Valls Obispo de Lleida